Por qué es difícil, por qué es importante y cómo apoyarlo cada día
La empatía y el compartir parecen grandes conceptos para los niños pequeños, y eso es porque lo son. Los niños pequeños no están preparados por naturaleza para entender cómo se siente otra persona o para ceder un juguete sólo porque sea lo «correcto». Pero la buena noticia es que esos pequeños músculos emocionales pueden crecer con el tiempo, la práctica y mucho apoyo de cuidadores como tú.
Este artículo explora cómo son la empatía y el compartir en los primeros años de vida (1-3 años), por qué son importantes y cómo apoyar estas habilidades socioemocionales en la vida cotidiana.
¿Qué es la empatía (y pueden sentirla realmente los niños pequeños?)
La empatía es la capacidad de comprender y responder a los sentimientos de los demás. Para los niños pequeños, la empatía está todavía en su forma más temprana y frágil, más parecida a un instinto que a una habilidad.
Así es como suele manifestarse en los niños pequeños:
- Alrededor de los 12-18 meses, los niños pequeños pueden mostrar preocupación cuando alguien llora.
- A los 2 años, pueden intentar consolar a alguien (ofreciéndole un juguete, dándole un abrazo).
- A los 3 años, los niños pequeños empiezan a comprender que otras personas pueden sentir de forma diferente a ellos.
Pero estos primeros signos de empatía son incoherentes. Un niño pequeño puede darte palmaditas en la espalda cuando le dices que estás triste… y luego coger inmediatamente tu teléfono y alejarse. Eso no significa que sean egoístas. Significa que están aprendiendo.
Por qué compartir es tan difícil para los niños pequeños
Seamos sinceros: a la mayoría de los niños pequeños se les da fatal compartir. No es un defecto, sino algo propio de su desarrollo.
En esta fase:
- Están empezando a entender lo que significa «mío».
- Están probando cuánto control tienen sobre su mundo.
- Aún no comprenden que los demás tienen sentimientos como los suyos.
- Esperar y tomar turnos requieren un control de los impulsos que aún está en construcción.
Así que cuando un niño pequeño se agarra a un juguete y grita «¡Mío!» no es porque sea maleducado, sino porque es humano. Un humano muy pequeño con una gran necesidad de sentirse seguro y en control.
Cómo fomentar la empatía y el compartir en la vida cotidiana
He aquí formas sencillas, respaldadas por la investigación, de ayudar a los niños pequeños a practicar la empatía y aprender a compartir, con menos gritos (por parte de los dos):
1. Modela la empatía cada día
Tu hijo aprende de cómo tratas a los demás.
- Nombra tus propios sentimientos: «Hoy me siento cansado, así que voy a sentarme».
- Muestra empatía por tu hijo: «Estás enfadado porque se te ha caído la torre de bloques. Eso es frustrante».
- Habla amablemente de los demás: «Ese niño está llorando; me pregunto si se sentirá triste».
2. Practica los turnos (no sólo compartir)
Compartir se siente como renunciar a algo. Turnarse parece más un juego.
- Utiliza un temporizador: «Puedes jugar con el camión dos minutos, luego le toca a Alex».
- Narra el proceso: «Ya has tenido tu turno. Ahora vamos a ver cómo juega tu amigo».
3. Ofrece opciones, no órdenes
En lugar de «Comparte ese juguete ahora», prueba:
- «¿Quieres jugar con éste o dárselo a Sam para que se lo dé?»
Esto les da una sensación de control, y a los niños pequeños les encanta el control.
4. Utiliza libros y cuentos
Los libros sobre sentimientos, amigos y bondad ayudan a los niños pequeños a comprender las emociones de los demás.
Algunos grandes títulos:
- Las manos no son para pegar por Martine Agassi
- Llama Llama Hora de Compartir por Anna Dewdney
- Soy un héroe de la bondad por Jennifer Adams
Haz pausas durante la historia para hacer preguntas: «¿Cómo crees que se siente ahora?»
5. Celebra los momentos amables
Capta la empatía en acción y etiquétala:
- «Fuiste muy amable al darle un bloque a tu amigo».
- «Te diste cuenta de que estaba triste y me diste un abrazo; eso me hizo sentir mejor».
El refuerzo positivo ayuda a construir su identidad como alguien que se preocupa.
Qué no hacer
- No fuerces las disculpas – Un niño pequeño que dice «lo siento» sin entender por qué, enseña actuación, no empatía. En lugar de eso, ayúdale a enmendarse: «Has tirado sus bloques. Vamos a ayudarle a reconstruirlos».
- No esperes coherencia – Los niños pequeños pueden compartir maravillosamente en la guardería, y luego gritar por una taza en casa. No pasa nada. El contexto importa.
- No avergüences – Decir «Eso ha sido mezquino» no enseña; aísla. En su lugar, nombra el comportamiento y guía: «Te he visto empujar. Intentemos usar palabras la próxima vez».
Reflexiones finales
La empatía y el compartir no son «habilidades» que los niños dominen y abandonen: son capacidades para toda la vida que se desarrollan lenta y desigualmente. Se necesitan miles de pequeños momentos, orientación paciente y espacios seguros para que crezca un ser humano compasivo.
Así que no te estreses si tu hijo pequeño no comparte como un santo o consuela a todo el mundo como un terapeuta en prácticas. Tu constancia, tu calidez y tu ejemplo están haciendo más de lo que crees.
Recursos de vídeo:
Inglés:
Español:
Recursos locales en el condado de Westchester
The Guidance Center of Westchester – Servicios de Salud Mental para la Primera Infancia
Teléfono: (914) 613-0700
theguidancecenter.org
Servicios Comunitarios Judíos de Westchester – Programas para Padres e Hijos
Teléfono: (914) 761-0600
wjcs.com
Open Door Family Medical Center – Apoyo a la Crianza
Teléfono: (914) 941-1263
opendoormedical.org
Bibliografía
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- De Cero a Tres. (2020). Desarrollar la empatía en los niños pequeños. Obtenido de: https://www.zerotothree.org
- Academia Americana de Pediatría. (2019). El cuidado de tu bebé y niño pequeño: Del nacimiento a los 5 años (7ª ed.). Bantam.
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