
A los cinco años, los niños son enérgicos, imaginativos y curiosos, básicamente pequeños exploradores con zapatos de velcro. Pero eso conlleva una realidad que muchos padres conocen demasiado bien: la capacidad de atención de un niño de cinco años puede ser más corta que la pausa para el café de una ardilla. Un minuto están construyendo cuidadosamente una torre de Lego; al siguiente, están debajo de la mesa fingiendo ser un murciélago. Es normal, es natural y, lo que es más importante, es algo que podemos apoyar y reforzar con el tiempo.
Seamos claros: esperar que un niño de cinco años se siente y se concentre como un mini adulto no sólo no es realista, sino que puede ser contraproducente. El objetivo no es forzar la concentración, sino fomentarla mediante estrategias adecuadas al desarrollo. He aquí cómo.
¿Qué aspecto tiene lo «normal» a los 5 años?
Según los expertos en desarrollo infantil, la capacidad media de atención de un niño de 5 años es de unos 10 a 15 minutos para una sola actividad (Imordino-Yang et al., 2012). Pero eso puede variar mucho según el niño, la tarea y el entorno. ¿Un experimento científico práctico? Quizá 20 minutos. ¿Una conferencia sobre por qué es importante el brócoli? Puede que los pierdas con «brócoli». Y no pasa nada.
La corta duración de la atención a esta edad no es un defecto; forma parte de un cerebro en desarrollo que aprende a filtrar la información y a priorizar los intereses. El córtex prefrontal, que gobierna la concentración y el control de los impulsos, aún está en construcción.
Consejos para mantener (no forzar) la atención de los niños de 5 años
- Hazlo lúdico
Los niños aprenden mejor cuando están comprometidos. Si quieres que se concentren, vincula la tarea al movimiento, la imaginación o la exploración práctica. ¿Un juego de contar con bloques? Mejor que una hoja de ejercicios. ¿Un cuento sobre verduras de superhéroes? Mejor que una charla sobre nutrición. - Reparte el tiempo
Divide las actividades en trozos más pequeños y manejables, con descansos incorporados. Piensa en 10 minutos de actividad concentrada, seguidos de una pausa para moverse o algo más relajante. Las rutinas que alternan concentración y descanso pueden ayudar a prolongar la atención a lo largo del tiempo. - Utiliza temporizadores visuales
Los temporizadores de arena, los relojes de cuenta atrás o las aplicaciones con visuales de colores pueden ayudar a los niños a «ver» que el tiempo pasa. Da sensación de control y previsibilidad, dos grandes ayudas cuando se aprende a perseverar en algo. - Elimina las distracciones (razonablemente)
Reduce al mínimo el desorden, el ruido de fondo fuerte o los entornos sobreestimulantes cuando llegue el momento de concentrarse. Pero no busques el silencio total o la esterilidad: los niños siguen necesitando estímulos. Limítate a reducir el caos. - Elogia el esfuerzo, no sólo los resultados
Di cosas como: «¡Te has esforzado mucho con ese puzzle!» o «Me he dado cuenta de que has estado mucho tiempo con ese juego». Esto crea motivación interna para seguir con una tarea. - Modela tu concentración
Los niños imitan lo que ven. Deja que tu hijo te vea leyendo un libro, trabajando en un proyecto o incluso tomando un momento de atención plena. Nárralo: «Me estoy concentrando mucho en esto porque es importante para mí». - Proporciona elección y autonomía
Dale opciones a tu hijo: «¿Quieres dibujar primero o construir con bloques?». Cuando los niños se sienten dueños de sus actividades, es más probable que sigan participando. - Alimenta el cerebro
No subestimes lo básico. El sueño, la hidratación y los tentempiés (piensa en proteínas y carbohidratos complejos) afectan directamente a la atención. Un niño de cinco años cansado o hambriento tiene más o menos la misma concentración que un pez dorado con jet lag.
Cuándo preocuparse
A esta edad cabe esperar cierta variabilidad en la concentración. Pero si tu hijo tiene dificultades constantes para concentrarse en cualquier actividad durante más de unos minutos, muestra una impulsividad extrema o tiene dificultades para seguir instrucciones sencillas, puede merecer la pena hablar con un pediatra o un especialista en la primera infancia. Las afecciones como el TDAH no suelen diagnosticarse hasta los 6 años o más, pero las conversaciones tempranas ayudan a descartar otros factores y a conseguir apoyo si es necesario.
Reflexión final
Tu hijo de cinco años no está hecho para concentrarse durante mucho tiempo, y eso no es un problema que haya que arreglar. Es una habilidad que hay que desarrollar con paciencia, juego y práctica. Cada vez que siguen un cuento hasta el final, construyen una aldea de Lego o terminan un dibujo que empezaron, están estirando esos músculos de la atención. Con el apoyo adecuado, seguirán fortaleciéndose.
Recursos de vídeo:
Inglés:
Español:
Recursos locales para padres en el condado de Westchester
- Consejo de Cuidado Infantil de Westchester
Página web: https://www.childcarewestchester.org
Teléfono: (914) 761-3456
Servicios: Remisión a guarderías, talleres para padres, apoyo a la educación infantil. - Departamento de Salud Mental Comunitaria del Condado de Westchester
Página web: https://mentalhealth.westchestergov.com
Teléfono: (914) 995-5220
Servicios: Servicios de apoyo familiar, intervención temprana y recursos de salud conductual. - Hudson Valley Parent Magazine – Listados de actos y recursos
Página web: https://hvparent.com
Ofertas: Actividades actualizadas, consejos para padres y programas locales de enriquecimiento. - United Way de Westchester y Putnam – Línea de Ayuda 211
Página web: https://www.uwwp.org
Teléfono: Marca 2-1-1
Servicios: Conecta a las familias con ayudas locales, recursos para padres, pruebas de desarrollo infantil.
Bibliografía
Imordino-Yang, M. H., Christodoulou, J. A., & Singh, V. (2012). Aprendizaje basado en el cerebro: La ciencia de la atención. Mente, Cerebro y Educación, 6(1), 1-3. https://doi.org/10.1111/j.1751-228X.2011.01129.x
Posner, M. I., y Rothbart, M. K. (2007). La investigación sobre las redes de atención como modelo para la integración de la ciencia psicológica. Annual Review of Psychology, 58, 1-23. https://doi.org/10.1146/annurev.psych.58.110405.085516
Pelham, W. E., Fabiano, G. A., y Massetti, G. M. (2005). Evaluación basada en pruebas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad en niños y adolescentes. Journal of Clinical Child and Adolescent Psychology, 34(3), 449-476. https://doi.org/10.1207/s15374424jccp3403_5
Ruff, H. A., y Rothbart, M. K. (2001). La atención en el desarrollo temprano: Temas y Variaciones. Oxford University Press.
Diamond, A. (2013). Funciones ejecutivas. Annual Review of Psychology, 64, 135-168. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-113011-143750
Exención de responsabilidad legal: La información proporcionada por nuestra organización sin ánimo de lucro sólo tiene fines informativos y no sustituye al consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Consulta siempre a un profesional sanitario cualificado si tienes dudas médicas. No garantizamos que la información sea exacta o completa y no nos hacemos responsables de las decisiones que se tomen basándose en ella. Si tienes una emergencia médica, llama al 911 o busca atención médica inmediata.


